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Lunes, 4 de mayo de 2015 | Leída 3034 veces
SOBRE LA EUTANASIA Y OTRAS FIGURAS

Derecho a morir dignamente

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“Una demanda de nuestro tiempo es morir en buenas condiciones”, afirma Ronald Dworkin; es decir, con dignidad. Prohibirlo implica en la práctica la expropiación de una de las libertades más básicas de la persona, la soberanía de su cuerpo, de su existencia, que en definitiva es lo único que realmente es suyo. Ponerle fin a nuestra vida es parte de nuestro derecho a vivir, una radical expresión de la autodeterminación de la persona, su verdadera y definitiva última voluntad.

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Contrariamente, negarle este derecho cuando la persona se encuentra en una condición de salud terminal, someterlo a tratamientos médicos tortuosos que no lo curarán, es condenarlo a morir lentamente, una y mil veces.
 
Este derecho no es nada nuevo, antiguas culturas ya lo practicaban. La idea de muerte digna está en el ser humano y lo ha acompañado desde siempre. Cuando la vida ha perdido toda esperanza, cuando todo lo que nos espera es dolor, degradación y sufrimiento, nuestro último reducto es una muerte digna. La persona en ese estado no necesita tutores éticos ni religiosos, mucho menos normas legales que le priven del acceso a este derecho.
 
Sin más rodeos, la muerte digna es un derecho fundamental. Lo es precisamente porque ampara y preserva la dignidad de la persona en su momento postrero. ¿Qué derecho puede tener el Estado de obligar a vivir a un ser humano en una condición en la que nadie desearía estar? Esto no solo es lo más absurdo e inconstitucional sino lo más inhumano y carente de sentido.
 
La iniciativa legal que en estos días se debatirá en nuestro país busca despenalizar el homicidio piadoso y permitir la eutanasia, esto es, que se pueda poner fin a la vida de un paciente terminal que haya expresado indubitablemente su deseo de morir con dignidad.
 
Sin duda se trata de un derecho complejo, pues la vida es el pre requisito del goce de todos los derechos, de ahí el interminable debate y la aparente contradicción de la propuesta. No es gratuito que la Constitución  se inicie con la defensa de la persona y de su dignidad y no con el derecho a la vida; con la dignidad como estándar, como parámetro de toda interpretación y desarrollo normativo.
 
Tal vez por eso en otros lugares la muerte digna se abre paso en los tribunales, espacios menos sensibles al escrutinio político que los parlamentos. Así ha sucedido recientemente en el Supremo Tribunal de Canadá y en la Corte Constitucional colombiana, donde con la sencillez pero con la contundencia que solo tienen las verdades y los argumentos irrebatibles se ha dicho que “el derecho a vivir no puede transformarse en la obligación de vivir”.

 

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5 Comentarios
Carlos
Fecha: Sábado, 16 de mayo de 2015 a las 18:32
Yo tengo cáncer señores, y no existe ningún derecho a morir dignamente, porque el buen morir es tener la conciencia tranquila, no permitir el suicidio. No tienen ni la menor idea de lo que hablan, vergüenza debería darles si quiera poner a discusión el tema, ustedes no viven ni sienten el dolor de nadie.
johan
Fecha: Jueves, 14 de mayo de 2015 a las 13:19
muy buena columna, al respecto téngase a consideración que no es de ahora brindar una muerte digna,puesto que si nos remitimos a nuestros ancestros, específicamente en la época incaica, se encontraron tumbas de momias muy bien cuidadas y hasta algunas como el señor de sipan con oro y vestimentas. Muy bien lo desglosa el dr, al decir que es un derecho constitucional el de la dignidad de la persona. asimismo en mi humilde opinión es un buen comienzo para pretender luego dilucidar si "¿LOS CADÁVERES TIENEN DERECHOS?"..... es un tema que esta en discusion hasta el día de hoy. gracias
franck zuñiga solis
Fecha: Martes, 5 de mayo de 2015 a las 12:55
Seria bueno que nos dejen morir con dignidad estoy de acuerdo con la autonasia
Diego Fernando Del Carpio Vargas
Fecha: Martes, 5 de mayo de 2015 a las 10:29
Precisamente es solo aparente la contradicción entre el derecho a la vida y la autodeterminación con respecto a elegir una muerte digna; pues no hay que olvidar que si bien tenemos el deber y derecho de respetar la vida, cada persona goza precisamente de la facultad de decidir sobre la mejor forma de llevar esa existencia. Bajo un razonamiento cerrado sobre la determinación libre de la forma de morir deberíamos cortar el derecho de las personas a elegir el consumo de ciertas sustancias "legales", cuyo uso se ha demostrado acorta la expectativa de vida e incluso a elegir su trabajo.
Luisa
Fecha: Martes, 5 de mayo de 2015 a las 08:59
Me parece justo de respeto y amor a la persona. Tiene que cuidarse las formas en las cuales se basaría su aplicación.

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