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Jorge Toyama
Lunes, 4 de noviembre de 2013 | Leída 603 veces

Los retos laborales del Presidente

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¿Qué se aprecia hasta este momento  del gobierno del Presidente Humala?  Elevación del mínimo vital.  Nueva Ley de Servicio Civil y eliminación del CAS.  Normas sobre Seguridad y Salud en el Trabajo. Reformas para militares y maestros. Más  lugares con nuevos juicios orales laborales. La SUNAFIL y elevación de las multas.
  
Al inicio de este Gobierno había  muchas expectativas para tocar los graves problemas laborales (informalidad laboral que llega al 60% de los asalariados, falta de protección socio laboral cercana al 70% y sub empleo que llega casi a once millones de peruanos).  Con el apoyo de las centrales sindicales y luego con un sector del empresariado, el Presidente Humala inició su gestión con su Hoja de Ruta.
 
Sin duda ha habido avances pero creemos que está concentrándose en “lo tradicional”.    Esfuerzos como la pensión 65, Servir,  mejora de sueldos para técnicos del Estado, casi 150 mil empleos temporales (Trabaja Perú, Jóvenes a la obra, Vamos Perú),  contratación de funcionarios técnicos y éticos, interés y protección a la libertad sindical, regulación de la seguridad y salud en el trabajo, entre otros,  son destacables y deben continuar. 
 
Sin embargo, consideramos que la mayor atención debe concentrarse en las micro empresas (el sector más informal con casi 95%), independientes (los “emprendedores” son la mayoría del país pero sin seguridad social), productividad laboral (estamos en la cola en los rankings internacionales), competitividad laboral (en los últimos lugares de la región), incentivos para la inversión en capacitación (inversión en capacitación, como la franquicia tributaria chilena) así como preparación frente a los efectos de la crisis internacional (el programa Revalora debería ser permanente).
 
Además, es necesario introducir normas y políticas que busquen la promoción de las buenas prácticas laborales (por ejemplo, no hay ventajas para que las empresas incluyan en planillas a los jóvenes capacitados), sanciones ejemplares para las empresas que incumplan (publicidad de las más multadas y que pierden juicios), adecuación entre los módulos educativo y laboral (sobran abogados y contadores y faltan técnicos) etc.
 
Cada vez más mejoramos en las calificaciones internacionales de inversión.  Las agencias Moody´s, Standard & Poor´s y Fitch  colocan al Perú entre los mejores de la región.  Conjuntamente con Chile, México y Colombia lideramos la región pero, en temas socio laborales, estamos rezagados:  somos los más informales laborales, quienes tenemos los mejores índices de protección social y contamos con una regulación laboral de lo más rígida del mundo.  
 
Los esfuerzos del Estado deben concentrarse en la ampliación de la cobertura socio laboral, dejar de regular lo “tradicional” (trabajadores de gran empresa, usualmente afiliados a un sindicato, y tiene la mejor protección social) para orientarse hacia la mayoría de los colectivos (informales sin protección, trabajadores de microempresas marginados, trabajadores sub empleados, etc.).  
 
Todavía este Gobierno tiene la oportunidad de iniciar la reforma socio laboral. Ojalá que se atreva. De eso depende el bienestar de la mayoría de peruanos.
 
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JONATAN TAYPE OBREGON
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Algunos seguidores de JONATAN TAYPE OBREGON
 
JONATAN TAYPE OBREGON
Fecha: Martes, 6 de mayo de 2014 a las 14:48
El Dr. Toyama, considera que nuestra regulacion labroal es la mas rigida del mundo, se requiere mayor flexibilidad de la que ya se introdujo con la LEY DEL SERVICIO CIVIL?, especificamente esta norma HOSTILIza AL DERECHO FUNDAMENTAL A LA HUELGA,el derecho fundamental a la huelga, denominado también derecho de la autotutela, por excelencia es mecanismo legal de presión para que los trabajadores puedan lograr mejores condiciones de vida y de trabajo, así lo reconoce la Constitución de 1993 en sus artículos 28 y 42, empero la abrumadora corriente de flexibilización laboral o precarización laboral, viene hostilizando este derecho fundamental, la hostilidad se expresa en el Art. 45.2 de la Ley Nº 30057 denominada ley del servicio civil, en tanto esta Ley autoriza al empleador estatal a reemplazar a los trabajadores que ejerzan su derecho a la huelga, es decir elimina la posibilidad de que los servidores públicos ejerciten es derecho fundamental, lesionando gravemente el contenido esencial del derecho fundamental a la huelga, vaciándolo el contenido de la Constitución y tornándolo en ineficaz este derecho fundamental. El reemplazar a un trabajador mientras ejerce su derecho de huelga, supone además no pagarle la remuneración, en tanto el principio de legalidad presupuestal prohíbe destinar doble presupuesto para una misma plaza.
El ejercicio del derecho del empleador estatal de reemplazar a los huelguistas, implica que el empleador mantendrá su productividad o atención con total normalidad, consecuentemente la huelga pierde su propósito, es decir la ley del servicio civil destruye el poder negociador de los trabajadores.
Caso similar ocurrió en Chile a propósito del Art. 318 del Código de Trabajo Chileno, norma que autorizaba al empleador contratar nuevos trabajadores en reemplazo de quienes se encontraban ejerciendo su derecho de huelga, al respecto el Tribunal Constitucional Chileno ha sostenido que bajo este contexto el derecho de huelga se hace impracticable cuando sus facultades no pueden ejecutarse y repercute en el libre ejercicio de los derechos sindicales, en el mismo sentido se ha pronunciado la Organización Internacional del Trabajo.

La huelga es un derecho especialmente sensible fina expresión de la democracia, sin embargo en la actualidad es objeto de castración legal, convirtiendo a los servidores públicos en trabajadores de segunda categoría que para lograr la efectivizarían de sus derechos laborales y sociales tendrían que acudir a la mendicidad colectiva.

La excesiva precarización del derecho laboral del sector público, podría servir para que el sector privado exija también la precarización del régimen laboral de la actividad privada, lo cual seria desaprobado por el sector trabajador, que podría además perjudicar el crecimiento económico que viene experimentando el país.


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