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“Yo no me llamo Javier”, la primera novela de Jairo Cieza

“Yo no me llamo Javier”, la primera novela de Jairo Cieza

Conversamos con el reconocido abogado Jairo Cieza Mora, a propósito de su primera incursión en la Literatura con su novela «Yo no me llamo Javier». El libro relata las vivencias de un joven de provincia en los tumultuosos años ochenta; su encuentro con San Marcos, los conflictos sociales y Sendero Luminoso.

Por Redacción Laley.pe

martes 7 de mayo 2019

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Jairo Cieza Mora es un reconocido abogado en nuestro país, especialista en Derecho Corporativo y Derecho Civil. Asimismo, es un destacado profesor universitario y autor de notables obras jurídicas, tales como «Personas, Negocio Jurídico y Responsabilidad Civil» (2016), «La persona jurídica. Aspectos problemáticos de su falta de representación» (2013), «Problemática de la nulidad y la impugnación de los acuerdos de las sociedades y asociaciones» (2012), entre otras. 

Pero, por unos momentos, Cieza Mora ha dejado de lado su faceta como abogado para incursionar también en la Literatura. Y lo ha hecho con su primera novela titulada “Yo no me llamo Javier”. 

En nuestro país, son contados los casos en los que el Derecho y la Literatura confluyen en un mismo autor. Por ello, en LALEY.PE decidimos conversar con Cieza Mora para conocer algo más de esta su primera incursión narrativa. 

En la amena charla que sostuvimos, nos contó que sus influencias van desde Vladimir Nabókov hasta Mario Vargas Llosa. Y cuando le consultamos sobre el titulo de la novela nos confesó que esto tiene que ver con su gusto por la banda española Los Toreros Muertos, quienes popularizaran la pegajosa canción homónima a mediados de 1985. 

Sobre la novela, que será presentada en los próximos días en el Edificio Barlovento de San Isidro, su autor nos señala que ha sido publicada por la editorial Bizarro, que también cuenta en su fondo a Fernando Ampuero, Alonso Cueto, Gustavo Rodríguez, entre otros. Además, nos adelanta que recrea lo que era ser joven en un entorno en conflicto social como fueron los años ochenta y noventa. 

«En una especie de liberación, cuenta la historia de Javier, un joven que siempre está al límite de todas sus vivencias», nos confiesa el autor. Así, prosiguió nuestra charla: 

¿Qué le motivó a escribir un libro alejado del ámbito legal?

Fue una especie de necesidad existencial. Yo siempre he estado vinculado a la literatura, en toda mi vida, desde chico amo las Letras. Habían temas que yo había visto personalmente, pero sobre todo desde mi vida en Lima que comienza a los 16 años y pude ver algunas cosas y eso me sirvió de insumo para hacer esta novela.

Mi contacto con San Marcos es un tema importante. Después de haber tenido una adolescencia en un colegio privado muy tradicional, como el Claretiano, al entrar a San Marcos fue algo chocante, pero al mismo tiempo una experiencia muy rica. Estar con amigos que vienen de diversos sitios del Perú, conocer a chicos que pasan una serie de dificultades y se esfuerzan para salir adelante.

¿El personaje de la novela se identifica con usted?

En algunos casos, en otros no. La mayor parte es ficción debido a que el personaje al ser una creación literaria no tiene que ver completamente con experiencias propias.

Javier se desenvuelve en varios mundos, lo que lo vuelve un personaje muy conflictuado, teniendo en cuenta que su historia se empieza a contar desde sus 16 años hasta los 22 y que viene de la provincia de Trujillo.

¿Cuáles son los temas con los que fluye la historia de Javier?

Narré una experiencia provinciana. Una iniciación sexual por lo interesante y cómico que puede llegar a ser, también porque es una experiencia que muchos chicos de 16 años tienen. Por otro lado, la música. Tanto el rock como la salsa son fundamentales, lo que hace esta novela muy musical. Luego viene su encuentro con San Marcos y Sendero Luminoso.

Para escribir referente al terrorismo, imagino, vivió de cerca esta situación.

Ingresé en 1989 a San Marcos y, en ese entonces, estaba Sendero Luminoso. La universidad era una ciudad tomada. Siempre estaban presentes las pinturas en las paredes con los mensajes subversivos. Habían personas que tenían muy presente a Guzmán en su imaginario artístico, habían muchos chicos que conocí que no eran malos pero que tomaron el camino de las armas, completamente equivocados porque creyeron que ese era el camino para buscar justicia.

En la novela, Javier tiene la tentación de ingresar a Sendero Luminoso, más con la finalidad de agarrar un fusil e irse a los Andes. Por eso, no necesariamente las acciones del personaje tienen que ver conmigo. Javier siempre está en el límite, porque no solo estará vinculado con este grupo subversivo, también tendrá inestabilidades emocionales que lo conlleva a estar siempre al borde de las cosas.

Si se tendría que definir el género de su novela, ¿cuál sería?

Yo creo que sería ficción, básicamente, pero como también hay temas que he visto, como el colegio, las fiestas, la universidad, etcétera; quizá podría ser la autoficción. Es decir, elementos que yo tomo de mi propia experiencia, de alguna manera los cambio y los pongo un tamiz literario y también elementos que no se refieren a mí, pero sí a otras personas que conocí, que son llevadas por el mismo personaje que vendría a ser Javier.

¿Qué mensaje nos podría dejar esta historia?

Aprender lo que se vivió en el Perú en los años 80 y 90, comprender a los jóvenes de esa época y la actual porque las historias se pueden llegar a repetir, la diferencia es que el contexto histórico de aquella época fue muy brutal y agresivo.

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