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Jorge Avendaño, el abogado que quiso ser periodista (entrevista)

Jorge Avendaño, el abogado que quiso ser periodista (entrevista)

Laley.pe entrevistó al jurista Jorge Avendaño en 2014. El ilustre abogado falleció en 2017, sin embargo, sus aportes a la ciencia jurídica son imborrables.

Por Redacción Laley.pe

viernes 13 de octubre 2023

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Entrevistador: Juan Carlos Ortecho

En la madrugada del 3 de octubre de 1948 se inició una insurrección aprista en contra del gobierno del general Manuel Odría. La Marina se alzó en el Callao guiada por mandos apristas y tomaron las bases militares, entre ellas el castillo del Real Felipe. En ese entonces, Jorge Avendaño Valdez era un chico de 15 años que alternaba sus horas en el Colegio Santa María con la labor de periodista en “La Tercera” de La Crónica, cuya sección deportiva dirigía Alfonso “Pocho” Rospigliosi.

“Había tenido un gesto demagógico y le dije a mi padre que ya no necesitaba propina, pues estaba trabajando de periodista”, nos cuenta el Doctor Avendaño cuando lo fuimos a visitar en su estudio de Miraflores.

Esa mañana, al llegar al diario, el joven Jorge fue abordado por el director de “La Primera” de La Crónica, el recordado Pedro Morales Blondet, conocido como “Guayaba”. No había reporteros disponibles a esa hora y el director le dijo al adolescente Avendaño: “agarra una cámara que nos vamos al Real Felipe”.

“Logramos meternos al Callao y al Real Felipe no sé cómo, pues estaba todo lleno de militares”. El joven periodista no tenía flash, pero se las ingenió para tomar las fotos que saldrían al día siguiente en la portada del diario.

“Había filas de cadáveres por todos lados e incluso una de las torres del Real Felipe todavía estaba tomada por los revolucionarios. Yo entré con “Guayaba” tratando de no ponerme a tiro de cañón. Solo tenía quince años, mira mi irresponsabilidad”, cuenta Avendaño.

La única ambición del joven Avendaño era ser periodista. Recuerda que su sueño consistía también en dirigir su propio periódico y que, a raíz del episodio en el Real Felipe, gente de la Associated Press y la United Press acudieron a La Crónica para comprar las fotos que él había tomado. “Se las vendieron y no me dieron la plata”, sonríe ahora el abogado.

En ese momento no le importó mucho, pues al volver a sus clases en el Colegio Santa María lo hizo en calidad de héroe. Los curas del colegio recibían periódicos norteamericanos y ahí se podían ver las fotos que el precoz periodista había tomado.

El joven abogado

Tres años después, Jorge Avendaño ingresó a la Facultad de Letras de la Universidad Católica. No le interesaba para nada estudiar Derecho y todavía soñaba con tener un periódico propio. Cuando entró a la Universidad Católica confirmó sus sospechas, pues a pesar de tener grandes profesores como Luis Jaime Cisneros en Letras, sentía que se estaba alejando de su ambición de ser periodista.

El abogado recuerda que no tenía vocación para la universidad en ese primer año y entró a Letras prácticamente por descarte. En esa época no había carrera de periodismo en el Perú. Lo que había era una escuela en la Universidad Católica dirigida por una señora de nombre Matilde Pérez Palacio, pero que con el correr de los años tuvo que ser cerrada. Así que el joven Avendaño entró a Derecho con mucho escepticismo, pensando que sería mucho más de lo mismo y sin renunciar todavía a su sueño de ser periodista.

Al año siguiente, sin embargo, cuando entró a la Facultad de Derecho, descubrió que la carrera le encantaba. A pesar de no haber tenido ningún acercamiento con el Derecho, ni ninguna afinidad previa, en ese momento empezó a olvidarse del periodismo y comenzó a formarse el abogado.

“Me convertí en un estudiante muy serio y ya no quería nada con nadie, solo estaba dedicado a mi carrera”, recuerda el abogado. “El Derecho me disciplinó, me hizo formar parte de un grupo selecto, pues entonces los abogados éramos muy pocos, ahora hay más de 60 mil solo en Lima”.

En 1952 estaba en el tercer año de Derecho, cuando entró a trabajar en el estudio del Doctor Manuel Vicente Villarán, quien en ese entonces tenía más de 80 años. Villarán tenía por socio a don José Quesada, quien había sido candidato a la Presidencia de la República en el año 1939.

“En ese entorno tuve una muy buena escuela”, recuerda Avendaño. “Trabajaba en el Centro de Lima, donde estaba el estudio, y La Católica estaba a solo unos pasos, en el jirón Camaná 459, tengo los mejores recuerdos de esa época”.

Jorge Avendaño se graduó como abogado en el año 1956, cuando los abogados en Lima eran muy pocos, menos de dos mil. No había grandes especialidades y todo el Derecho Constitucional, por ejemplo, no existía como se le conoce hoy.

“Solo había penalistas y civilistas”, comenta Avendaño. Estaba dedicado por entero a las clases y prácticas, y era tan aplicado, que se graduó de abogado al día siguiente de dar su último examen en la facultad. “Imagínense si no era un chancón yo”, sonríe.

Jorge Avendaño, el abogado que quiso ser periodista (entrevista)
Jorge Avendaño fue un reconocido abogado civilista.

El profesor Avendaño

Comenzó a enseñar a los pocos meses de haber terminado en la Facultad de Derecho a mediados del año 1957. Y en paralelo ejerció la profesión, especializándose en Derecho Civil.

En una oportunidad, el recientemente fallecido ex ministro de Justicia y laboralista Mario Pasco Cosmópolis le preguntó qué pasaría si tuviera que elegir entre enseñar o ejercer. “Pensé y le dije: me estás poniendo en una situación imposible, pero cuando insistió no me quedó duda”. “Creo que finalmente enseñaría”, terminó por contestar Avendaño.

Jorge Avendaño se convirtió en el decano más joven de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, cuando a los 31 años accedió al cargo. “Tuve la oposición de algunos profesores mayores a los que no le gustaba la idea de que un mocoso maneje la facultad”, confiesa ahora.

Pero cualquier oposición que haya tenido en el momento fue disipada rápidamente con la gestión de Jorge Avendaño al frente de la Facultad de Derecho. Siendo decano hizo el gran proyecto de reforma que involucró a los llamados “Wisconsin Boys”, como fueron llamados un grupo selecto de abogados que a través de un convenio con la Universidad de Wisconsin pasaron temporadas en Estados Unidos recibiendo capacitación académica que luego implementaron en la Católica. “La Universidad de Wisconsin tenía interés en hacer un convenio, así que fui hasta allá y hablé con muchos profesores, entre ellos uno que recuerdo especialmente de apellido Zile”, comenta.

Avendaño convenció a Zile y entonces nació el proyecto que se puso en implementación durante varios años. Jóvenes que habían demostrado interés en la enseñanza se beneficiaron de este proyecto, y Avendaño recuerda con especial cariño a algunos destacados “Wisconsin Boys”, como Baldo Kresalja, Domingo García Belaunde, Jorge Santisteban, Luis Pasará, Lorenzo Zolezzi. Todos ellos continuaron su carrera académica llegando a ser destacados juristas.

El reconocido abogado nos cuenta un poco de cómo al comienzo todos los candidatos se iban por un periodo corto de dos meses antes de que empiece el semestre académico en Wisconsin para aprender el inglés. Luego, a mitad del ciclo, hacían ejercicios muy útiles para la enseñanza y el desarrollo de su carrera como abogados y juristas. A raíz de esto, empiezan a salir publicaciones como la revista Themis, las cuales marcaron una época en la carrera de Derecho. “Fue una época excepcional, yo me quedaba con ellos un par de semanas y luego regresaba a Lima”, recuerda Avendaño. En una segunda etapa del convenio, los profesores escogidos se quedaban haciendo sus propios materiales de enseñanza, algunos de los cuales se utilizan hasta ahora en Derecho.

El proyecto no estuvo exento de críticas en su momento: “Hasta nos tildaron de comunistas, porque Luis Pásara insertó algo de la Constitución soviética en uno de sus textos”, recuerda Avendaño. “En Wisconsin había un pizarrón con ese recorte como una anécdota graciosa”.

Jorge Avendaño, entonces, fue el gran impulsor de la reforma de la enseñanza de Derecho en el Perú. Y ese alcance también fue nacional: “Iban los profesores conmigo a provincias para enseñarles cómo se hacían los materiales, cómo era trabajar con casos. Cuando uno va al médico no le pide entender exactamente qué cosa es una alergia. El alumno de Derecho sí le pide eso al profesor de abogacía. El abogado comunica hechos, por lo tanto, tiene que tener esa capacitación y aplicar el Derecho correctamente a esos hechos relevantes”.

Le preguntamos sobre las palabras de gratitud para él que tuvo en una entrevista para La Ley, Domingo García Belaunde: “Hubiera sido muy difícil si no lo hubiera apoyado a Domingo cuando nadie creía en su disciplina, no había más especialidades que el Derecho Civil y Penal”, dice Don Jorge.

Pero al mismo tiempo, no se quiere llevar el crédito que García Belaunde le otorga: “Domingo ya entraba por el Derecho Constitucional, es muy generoso de su parte decir que yo lo ayudé, pero él tenía la vocación marcada”.

La iglesia

Respecto al reciente enfrentamiento de la universidad con la Iglesia católica solo tiene que decir que se lleva bien con la institución: “Me llevo bien la burocracia católica. Un cura me preguntó por qué no comulgaba, así que comulgué. He vuelto a la iglesia y estoy muy contento”, remarcó.

Descarta que él sea el líder de la posición de la universidad frente a la burocracia católica. “Marcial Rubio es el verdadero líder y ha hecho un gran trabajo”, dice Avendaño.

Respecto a Monseñor Cipriani, Avendaño considera que se trata de un político más que de un sacerdote, pero se mostró optimista respecto a la resolución del impasse, pues recientemente Roma ha designado a tres personas que son amigas de la institución y ha decidido mandar un comité que va a dialogar y trabajar con la universidad para ver si se consigue un arreglo definitivo.

El profesional

Como especialista en Derechos Reales, Avendaño tiene una visión particular del Derecho Civil y, en especial, del Código de 1984, pues él no cree que este tenga muchos cambios con relación al Código de 1936.

Para el abogado, la teoría del que se forja un nuevo Derecho Civil humanista a partir de la Constitución de 1979, al ser el anterior código excesivamente patrimonialista, fue en cierta medida una justificación para redactar e implementar el nuevo código.

Respecto al ejercicio profesional refiere que este ha cambiado mucho desde que él empezó: “Hoy han aparecido los estudios grandes con más de 100 abogados como el Muñiz, Rodrigo, Payet, Miranda y Amado, Echecopar; todos han ido creciendo conforme la profesión se ha ido especializando”, dice Avendaño. Para el abogado, la diversificación del Derecho en distintas ramas ha hecho que los estudios de abogados ahora asemejen a grandes empresas de servicios. Ese es un campo en el que no ha deseado incursionar. El Estudio de Jorge Avendaño se mantiene como un bufete que apuesta por una atención más directa con el cliente con 8 o 10 abogados y 3 socios solamente.

Carrera política

En 1995, Avendaño fue elegido al Congreso de la República por la agrupación Unión por el Perú que lideraba Javier Pérez de Cuéllar, candidato a la presidencia frente a la reelección de Alberto Fujimori. El abogado no tiene buenos recuerdos de su paso por la política. “Fue desalentador mi paso por el Congreso, nunca antes había hecho política y me quedó la sensación de que era una pérdida de tiempo”, dice. La bancada fujimorista tenía una abrumadora mayoría en el parlamento y a veces no les daban chance ni de hablar a la oposición de la que formaba parte Avendaño.

Recuerda con frustración que a veces comenzaban a discutir una ley sin importancia cerca de la medianoche y, cerca del amanecer, cuando la gente literalmente dormía en los pasillos del Congreso, metían de contrabando otra ley con un texto alternativo, la cual era aprobada sin que muchos se hubieran siquiera enterado. “Quedé curado de espanto de la política, del Congreso, de los fujimoristas, a quienes no puedo ni verlos”, confiesa el abogado.

Sus pasatiempos

Jorge Avendaño tenía un gusto especial por el fútbol cuando era joven. Como hincha de Alianza Lima frecuentaba las canchas de fútbol y disfrutaba del deporte más popular del país. Ahora confiesa que hace años no pisa un estadio de fútbol. “El fútbol peruano es ahora tan desalentador como la política, no sirve para nada”, sentencia. “Mi deporte favorito ahora es el automovilismo, la Fórmula Uno en especial”.

En sus ratos libres se da una escapada al cine o escucha música, en especial el jazz, su género favorito. Pero donde se siente realmente a gusto, es en su oficina. Desde las ventanas de su despacho con vista al mar de Lima, ansioso por volver a sus quehaceres nos pregunta: “¿Ya terminamos, ya?” Es tal vez la primera impaciencia del joven aplicado que a los 31 años ya era decano de la Facultad de Derecho. Don Jorge Avendaño Valdez, una institución de la abogacía peruana.

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