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Reforma constitucional y referéndum

Reforma constitucional y referéndum

Por Marianella Ledesma

viernes 17 de noviembre 2023

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La reforma constitucional que ha aprobado en el Congreso orientada a permitir la reelección inmediata de Congresistas y la bicameralidad no hace mas que mostrar el total desprecio por la opinión del ciudadano, expresada en el año 2018 en un referéndum en el que, casi un 90% de la población, dijo NO a la reelección y la bicameralidad.

Eso no significa que lo que se dijo en ese momento sea inamovible, todo lo contrario, es posible que el ciudadano pueda cambiar de opinión y aceptar la nueva reforma que se le plantea, en la medida que se le muestre con la nueva propuesta, las ventajas para el ejercicio y el fortalecimiento democrático.

Esto debe significar que la reforma constitucional aprobada por el congreso para permitir la reelección congresal y la bicameralidad, no debe dejar de desconocer el resultado del antecedente previo del referéndum; no se trata de una materia nueva, todo lo contrario, es un debate que ya se inició y mereció una respuesta ciudadana, a través de un ejercicio de democracia directa, por tanto, si se quiere que el ciudadano cambie de opinión, insistiendo en la reforma, tendrá este segundo momento que someterlo al referéndum ciudadano para consultarle si se ratifica en su anterior decisión o acepta la nueva propuesta.

Dicho en otras palabras, una reforma constitucional sobre la que ya hubo un pronunciamiento ciudadano, a través de un referéndum puede ser modificado por otro referéndum. No se puede desconocer ese antecedente frente al nuevo proyecto de reforma aprobado, pues, no se esta partiendo de cero, sino de una posición ya expresada por la mayoría de ciudadanos.

Esa expresión de democracia directa, a través del referéndum, frente a la reforma constitucional que hoy se busca impulsar, tiene un peso jurídico y político a considerar, que debe llevar a recurrir al referéndum para validar y legitimar la reforma que ha realizado recientemente el congreso.

II.La reforma aprobada se hace sin tomar en consideración el interés del ciudadano sino el interés personal de los congresistas para generarse una posibilidad laboral, al crear un escenario en el que puedan reelegirse y con mayores opciones, pues han aumentado los escaños del Congreso, al aprobar la bicameralidad; esto es, ya no habrá que presupuestar la vida institucional del Congreso bajo 130 escaños sino sobre 60 escaños adicionales.  

Esta reforma genera un costo para el Estado, como es, incrementar el presupuesto del Congreso en casi un cincuenta por ciento de su gasto ordinario.

Si bien el Congreso no tiene iniciativa de gasto, por mandato constitucional, se debió fijar topes en las remuneraciones de la representación congresal ante el aumento de casi un cincuenta por ciento de los escaños congresales. Eso va a tener una implicancia en el presupuesto del Estado.

III. Pienso que la bicameralidad es necesaria para una mejor labor legislativa porque implica un mayor control en la redacción de normas; pienso que es necesaria esa reforma, pero no en la forma como se ha planteado y aprobado, pues se requiere el debate sobre temas como:

a)Se sostiene que los diputados y senadores representan a la Nación, en lugar de afirmar que ejercen una representación política por circunscripción regional o territorial, como podría ser en el caso de la cámara de Diputados y a una representación nacional para los senadores; esto permitirá que los ciudadanos de una determinada región o circunscripción tengan visibilizada su representación en su ejercicio político, así podríamos tener Diputados por cada Región de nuestro país;

b)Se niega la posibilidad al ciudadano de renovar a sus representantes al congreso, por tercio o mitad, y no mantener el periodo de cinco años, como sucede hoy.

La renovación parcial del congreso, de la mano con la reelección, es una medida más democrática que empodera al ciudadano con sus representantes, sin embargo, nada de ello se dice en esta reforma, pues, los grandes invisibilizados con estas reformas son los ciudadanos.

c)La reelección en el cargo, es una posibilidad que debe establecerse como una regla, para todas las autoridades que provienen de mandato popular, por una y única vez.

Debe ser una posibilidad para todas las autoridades que ejercen el cargo público, proveniente de elección popular y no solo para los Congresistas (presidentes, alcaldes, gobernadores, congresistas, etc), pues, serán los electores los que definirán su continuidad en el cargo, pero, solo por un periodo adicional y de manera inmediata.

d) La representación congresal de cada partido debe mantenerse con el mismo número de escaños obtenidos durante el periodo por el cual fue elegido, para evitar una serie de fragmentaciones en la representación congresal; esto no significa que se afecte la libertad de conciencia de un congresista al momento de votar, pues, este ejercicio lo mantendrá incólume, pero tampoco podemos pasar a repetir la experiencia legislativa del año 2017 en el que los Congresistas se convertían en legisladores apátridas y de segundo nivel (cuando abandonaban sus grupos políticos con los que habían llegado al Congreso) se les reducía o negaba algunas alternativas para el ejercicio de su función parlamentaria, como el hecho que no podían postular a  formar parte de la mesa directiva ni de las comisiones ordinarias o ser miembro de la Comisión Permanente; felizmente esa norma fue corregida en un control constitucional ante el Tribunal Constitucional.

En conclusión, la reforma recientemente aprobada por el Congreso para la reelección congresal y la bicameralidad ha sido realizada pensando no en el ciudadano, sino en los intereses particulares de cada congresista que apoya esta reforma con su voto; solo nos queda a nosotros los ciudadanos tomar nota y no perder la memoria al momento de volver a elegir una nueva representación congresal.

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