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Martes, 4 de febrero de 2014 | Leída 3744 veces
El criterio del PJ obliga a la lectura de sentencia pese a la ausencia de los acusados

Caso Utopía: la sentencia que no puede esperar

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La postergación de la lectura de sentencia sobre la actuación de los administradores de la discoteca Utopía alargó un proceso que lleva más de diez años. Evidenció, además, un problema recurrente en la justicia peruana: la falta de lectura de muchas sentencias ante la ausencia de los acusados. Según el propio PJ, este fenómeno no debería producirse.

[Img #2835](Fuente fotografía: La República).


El día 27 de enero, Alan Azizollahoff y Édgar Paz habían sido citados en la sala del 21 Juzgado Penal de Lima. La citación respondía a su calidad de acusados en el caso de la discoteca Utopía, de la cual ambos eran administradores; era el final de un largo proceso judicial, de más de diez años. Ninguno asistió. 


Sus respectivos abogados presentaron documentos médicos para justificar esa ausencia. La jueza encargada del caso, tras analizarlos, convino en postergar la lectura de la sentencia hasta marzo. Como tantos otros jueces, interpretó que la lectura de la sentencia no se podía dar si los acusados no se encontraban presentes.

En el fondo, lo que trataba de evitar la jueza, como el resto de esos jueces, es que los acusados no interpusieran un hábeas corpus en contra de la propia sentencia, al haber sido leída sin estar ellos presentes. La Constitución, en efecto, incluye en su artículo 12 “el principio de no ser condenado en ausencia”. La práctica jurídica, no obstante, hace tiempo que superó esa rigidez. 

Un paso por delante 
Las defensas de Azizollahoff y Édgar Paz contaban con el criterio conservador que define las prácticas de los jueces. Un criterio que, paradójicamente, se enfrenta al establecido por el Poder Judicial, a partir de una Directiva emitida el año pasado (N° 012-2013-CE-PJ), y a un precedente vinculante normativo (Recurso de Nulidad N° 4040-2011). 

En el último, la Corte Suprema de Justicia consideró que declarar quebrado un juicio por la ausencia de los condenados en la lectura es un procedimiento “totalmente perjudicial para el proceso mismo”. Tiene en cuenta que cuando un procesado “ha cumplido con asistir a todas las audiencias del contradictorio, ha ejercido cabalmente su derecho de defensa, con interrogatorio y pruebas, su abogado ha efectuado los alegatos finales e incluso el mismo procesado ha ejercido su autodefensa, entonces, la audiencia final en la que se cumplirá con la lectura de las cuestiones de hecho y la sentencia, representa simplemente un acto de notificación de la decisión adoptada”. 

Esa notificación se puede realizar en presencia o no del acusado, pues su derecho a la defensa ya ha sido respetado a lo largo de todo el proceso. Es, en definitiva, un “acto formal de comunicación de la decisión”. En el mismo recurso se aclara, por si acaso, que la lectura de la sentencia que se realiza sin la presencia de los acusados “no se trata de una condena en ausencia o contumacia, ello pues el procesado tuvo garantizado sus derechos fundamentales”. 

Concluye, a su vez, diciendo que este criterio debe ser tomado en cuenta por “las Salas Penales de las Cortes Superiores de Justicia de nuestro país”. Los jueces, sin embargo, parecen reticentes a hacer caso a la Corte Suprema. 

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