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10 tips de Jorge Toyama para jóvenes abogados (entrevista)

10 tips de Jorge Toyama para jóvenes abogados (entrevista)

Por Redacción Laley.pe

miércoles 4 de octubre 2023

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El abogado laboralista Jorge Toyama Miyagusuku fue entrevistado por Laley.pe en el 2014. En esa conversación, brindó un decálogo para los abogados jóvenes y relató el camino que recorrió hasta convertirse en uno de los mejores laboralistas del Perú.

Decálogo de Jorge Toyama para jóvenes abogados

  1. Aunque pierdes en la discusión, vence en la práctica.
  2. Al final, lo importante es no dejar de soñar ni trabajar.
  3. Solo si disfrutas las cosas que haces puedes trabajar bien.
  4. La familia y los buenos amigos son la base de todo emprendimiento.
  5. Valora el sentido común, no todo está en las normas.
  6. No te apures, no descanses, pero tampoco te descuides.
  7. Aprende a no ser conformista, busca siempre alternativas.
  8. Comparte tus conocimientos sin pedir nada a cambio.
  9. Vive cordialmente con los demás.
  10. La universidad es una herramienta; los valores y las habilidades se construyen en la vida.

Jorge Toyama Miyagusuku también le contó a la Ley.pe sobre su historia de éxito: qué profesor universitario lo inspiró a especializarse en Derecho Laboral, cuál es el tratamiento que le da a los temas legislativos ajenos a su campo (laboral) y mucho más.

Jorge Toyama es una figura relevante en la comunidad jurídica.
Jorge Toyama es una figura relevante en la comunidad jurídica. Fotografía: Aperhu.

Jorge Toyama: El laboralista

Entrevistador: Ángel García Catalá

Al poco tiempo de comenzar su carrera como profesional, el joven abogado tuvo una idea brillante, innovadora. O eso, al menos, pensaba él. En un país con un número tan elevado de empresas deudoras a los aportes a EsSalud, quizás sería un buen negocio ofrecerles una ayuda legal que, claramente, necesitaban. Conoce al personaje detrás del nombre.

El joven abogado, emocionado ante su propia iniciativa –de la forma en la que solo los jóvenes se pueden emocionar–, decidió enviar un importante número de cartas a un igualmente importante número de empresas. De todos los tipos, grandes y pequeñas. La ilusión duró poco o, más bien, nunca llegó, pues de todas las cartas enviadas a las empresas, solo una fue contestada. Sus términos, en cualquier caso, eran más que desalentadores: “deje de molestarnos o le denunciaremos”.

Tras el fracaso, la frustración se apoderó del joven abogado. Por suerte, por pocas semanas. Y le sirvió, ya analizado tras el paso de los años, para esforzarse aún más y buscar siempre alternativas. Debió encontrar algunas, pues actualmente ese joven, cargado  de esperanzas e ilusiones, es uno de los abogados laboralistas más importantes del país. ¿Su nombre? Jorge Toyama Miyagusuku.

Neves + Vinatea = Toyama

Antes de aquella experiencia, mientras todavía estudiaba Derecho en la universidad, Toyama ya tenía claro que su especialidad sería el Derecho Laboral. Lo descubrió en el tercer ciclo, gracias a las enseñanzas de Javier Neves, su profesor en Derecho Laboral. “Él es culpable de que estemos sentados hoy, acá. Él me enseñó no solo el curso de Derecho Laboral, sino el significado profundo de esta rama”, recuerda.

Tener las cosas tan claras desde un principio, le ahorró lo que Toyama denomina “crisis existencial profesional”, y que no es más que ese periodo que casi todo estudiante pasa antes de decidir a lo que quiere dedicarse. Esta ventaja, sin embargo, también vino con una carga relativamente negativa: el monoteísmo profesional.

En una demostración de sinceridad, Toyama confiesa que “me preguntas algo de legislación sobre el IGV, y ando perdido”. Eso, en cualquier caso, no le preocupa demasiado, sino es por las ocasiones en las que algún familiar, creyéndolo un abogado “todista”, le pregunta sobre algún problema en particular ajeno a su campo. En esos casos, “no sé” es la respuesta que más le cuesta dar.

Claro que el hecho de optar por esta suerte de monoteísmo profesional, también le confirió a Toyama la oportunidad de conocer ampliamente un campo que verdaderamente le interesaba y disfrutaba. No solo de manera académica, a través de las clases del profesor Neves, sino también de forma empírica, debido a las prácticas profesionales. En este caso, el mentor de Toyama fue Luis Vinatea, quien entonces ejercía como jefe de prácticas del curso de Neves, y le propuso al estudiante entrar como practicante en su estudio de abogados (Laos, Aguilar, Calderón, Celi y Vinatea) nada más al acabar el ciclo.

“En realidad, soy una mezcla de ambos. Tanto a Javier Neves como a Luis Vinatea les debo y agradezco muchísimo”, dice Toyama al valorar el aporte que tuvieron sobre su carrera. A los dos les une, reflexiona, una misma característica especial: la capacidad de compartir y una profunda amistad.

“El abogado tiende a encerrarse en una esfera determinada, en un núcleo duro. Sin embargo, los dos me enseñaron que la convicción de compartir conocimientos, sin pedir nada a cambio, es imbatible, ya que consigue que, por un lado la profesión sea lo más digna posible y, por el otro, incentive el cultivo de los valores en las personas, no los suprima”.

La familia como principio

Desde entonces, esos valores humanísticos siempre han estado muy presentes en la carrera de Toyama. Tras acabar sus estudios, tuvo la oportunidad de crear el área laboral de dos estudios, uno de los cuales era el Estudio Hernández –fue en aquella época cuando tuvo lugar el episodio de las cartas–.

Pasados siete años en ese puesto, su trayectoria volvió a unirse a la de Vinatea, quien decidió formar una “boutique laboral” junto a él. De esta forma, nació el Estudio Vinatea y Toyama, que después de dos años y medio se unió con el estudio Mirando & Amado Abogados, donde sigue ejerciendo en la actualidad.

Una práctica, la del derecho laboral, que él considera “muy especial, pues trata con uno de los aspectos más delicados de la vida humana, que es el ingreso de la familia. Detrás de una remuneración o un trabajador está la familia. Un mal despido o un despido injusto, no solo afecta al trabajador, sino también a su familia”.

La cuestión, para alguien que considera que “la esencia de todo es la familia; los valores y creencias se construyen a partir de la casa”, no es, sin duda, menor. Por eso no suena radical que el mismo Toyama califique el despido como “acto de violencia”. Al fin y al cabo, argumenta, es por esa razón que “se considera que la remuneración es alimentaria”. Estas son el tipo de consideraciones que despiertan en el interés de Toyama sobre el campo profesional que domina. Cuestionándose sobre la naturaleza del derecho laboral, le atribuye una condición “singular, pues no es ni un derecho privado ni uno público. Es lo que se llama un derecho social”.

En su opinión, “un laboralista nunca debería perder eso de vista, al margen de qué lado de la mesa esté, ya sea asesorando a un trabajador o a un empleador. Al final no solo está en juego el trabajador, sino su familia entera”.

Quizás la reflexión sea uno de los principales consejos a las nuevas generaciones de estudiantes y abogados, a los que también advierte sobre la perspectiva de una profesión cada vez más exigente. “Hoy en día ya no se puede ser un especialista en todo el ámbito laboral, sino que debes subespecializarte en algo concreto. Es tal la información y el nivel de complejidad que uno tiene que ver lo más relevante y dedicarse a dos o tres especialidades. Es un reto, sí, pero también una oportunidad”, concluye.

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