Encabezar el “Andahuaylazo” le supuso a Antauro Humala una condena de 19 años de cárcel, por los delitos de rebelión, secuestro agravado, sustracción de armas de fuego, daños agravados y homicidio simple. El día en el que esa condena vence es el 2 de enero de 2024.
No según la ley N°30101, aprobada este setiembre por el Congreso, en un proceso poco transparente y motivado por una clara motivación política, tal y como informó
laley.pe.
Esa ley tiene un propósito fundamental, en el caso que nos ocupa: dejar sin efecto otra ley, la N° 30077. Aprobada el 20 de agosto, la N° 30077 podría bautizarse como ley “anti-Antauro”. Establece que los líderes, jefes o cabecillas de organizaciones criminales que perpetren los delitos de secuestro o sustracción de armas de fuego no pueden acceder a la redención de pena por el trabajo y la educación. Tampoco a la semilibertad ni a la libertad condicional.
Prohibía, en definitiva, que ese tipo de delincuentes accedieran a algún beneficio penitenciario. Si se aplicaba a Antauro Humala, esa ley lo alejaba de la libertad, en cualquiera de sus formas. Mucho, hasta 2024. Era su panorama más desolador.
Sólo un día antes, sin embargo, este era completamente distinto, prometedor. Ese día el Congreso aprobó otra ley, la N° 30076, que junto a otra aprobada a final de junio (ley N°30054), dispone que la semilibertad procede al cumplir las dos terceras partes (2/3), y la libertad condicional puede concederse al cumplir las tres cuartas partes de la pena (3/4). También que, en materia de reducción de pena por trabajo y educación, rige el uno por cinco (1×5).
Si la desolación se llamaba ley “anti-Antauro” estas dos leyes eran, en estricto, las verdaderas “leyes Antauro”. Al solicitar los beneficios penitenciarios bajo esas leyes, el hermano del presidente podría haber salido de prisión, en semilibertad, en el año 2017.

La promulgación de la N°30101 -mal o bien conocida como “Ley Antauro”-, llegó a poner orden. Y, como se ha mencionado, a subsanar la “ley anti-Antauro”. Al final, en realidad, en este juego de idas y venidas, el estado penal de Antauro Humala regresó al que tuvo desde el año 2006, al de otra ley, la N° 28760.
Lo que establece esta última ley, lo que queda, es que los condenados por delitos de secuestro no pueden acogerse a la semilibertad, pero sí pueden solicitar la redención de pena por el trabajo y la educación (en razón de uno por siete, 1×7), así como la libertad condicional (al haber cumplido los tres cuartos de la pena, 3/4).
Así, de momento, y salvo que el Congreso sorprenda con una nueva ley al respecto, el horizonte de Antauro Humala no es ni tan desolador ni tan prometedor; es ligeramente optimista: año 2019.