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Esterilizar, una muestra de antropoespecismo

Esterilizar, una muestra de antropoespecismo

Wuilliam Rey Medina: «El antropoespecismo se manifiesta no solo en atribuirnos superioridad y dominación sino también en creer que nuestras mascotas tienen los mismos intereses y sentimientos. No se hace de mala fe, pero invisibilizamos muchas veces su verdadera voluntad».

Por Wuilliam Rey Medina

viernes 16 de julio 2021

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Aunque aún se investiga el origen de la COVID 19, una teoría científica y de mayor consenso es que esta haya sido transmitida de animales no humanos a humanos, lo que implica zoonosis. De este modo investigadores alertan que la próxima pandemia tendrá origen en la Amazonía, pues las personas ingresan, por ejemplo,  en refugios de murciélagos para cazarlos y comercializarlos a pesar que es un hecho que los murciélagos son portadores de innumerables virus[1].

De este modo, no son plenamente responsables algunas especies de animales cuya enfermedad es transmitida por agentes vectores; por el contario, son los humanos quienes, por cultura, desconocimiento o asumiendo el riesgo se vinculan con otras especies rompiendo el equilibrio natural. Y partimos de la zoonosis porque es el 75% de la causa predominante en transmisión de enfermedades pandémica, para explicar nuestro error, porque irresponsablemente atentamos con el equilibrio natural invadiendo, muchas veces, el espacio de otras especies.

Está claro que los humanos somos una especie de animal, aunque muchos crean que animales y humanos no guardan relación porque somos seres superiores, en palabras del activista por el derecho de los animales, Samuel Guerrero Azañero pensar así deriva del “antropoespecismo”.

El antropoespecismo se manifiesta no solo en atribuirnos superioridad y dominación sino también en creer que nuestras mascotas tienen los mismos intereses y sentimientos. No se hace de mala fe, pero invisibilizamos muchas veces su verdadera voluntad.

Así pues, la denominada “Ley de 4 patas”, manifiesta loable intención de atender la salud pública de perros y gatos, empero subroga la voluntad de estos en decidir sobre salud sexual reproductiva.

La norma propuesta expone que la solución para el abandono es controlar la reproducción mediante la intervención en los cuerpos de perros y gatos, obviando que la intervención en cualquier ser vivo debe ser de ultima ratio y siempre que sea para sus intereses.

Esterilizar implica que la conducta sexual quede activa pero no generará reproducción a diferencia de la castración donde se extrae las glándulas sexuales con lo que esta propuesta al desarrollar en las disposiciones generales “esterilización en machos y hembras”, implica la extirpación de glándulas sexuales, confunde términos, pues extirpar implica castrar.

Sin embargo, una política de esterilización en perros y gatos implica subrogación de su voluntad, dado que conciben la sexualidad distinta a la de las personas. Esto puede notarse en tanto lo que para una persona es pudor, para un perro el acto sexual en la calle es normal.

¿Cómo es que un perro o gato pueda expresar su voluntad? Es una pregunta a la afirmación anterior, cuando la interrogante correcta sería. ¿El no entender los deseos e intereses de un ser vivo implica que no exprese voluntad? De ningún modo, porque si solo podemos valorar lo que con nuestro entendimiento es posible, estamos limitando el conocimiento; pero en este caso también negamos derechos.

La ciencia ha demostrado que los monos, por ejemplo, tienen el sentido de justicia.  En un estudio llevado a cabo en el Centro Yerkes de Primates, en Atlanta, Estados Unidos a un grupo de primates  se le daba trozos de pepino a cambio de fichas, empero cuando a  uno de ellos se le dio uva, al apreciar al diferencia, los demás monos dejaron de colaborar con el estudio, expresando molestia[2].

Lea también: Confusión, necesidad y premura para probar la vacuna COVID-19 en el Perú

En efecto, si pueden expresar sentimientos y realizar valoraciones éticas por ende se les debe reconocer la voluntad, y nuestros esfuerzos centrarse en comprender más de ellos. De hecho, esterilizar subroga la voluntad de reproducirse, limitándolo solo al deseo sexual.

Pero el derecho más importante que esta norma vulnera es la integridad de perros y gatos; en tanto la esterilización requiere un procedimiento veterinario que transgrede sus cuerpos, considerando solamente el desequilibrio que implicaría su reproducción no controlada.

Contario a ello, hacemos un llamado a observar alternativas no invasivas si es útil para la especie y urgente limitar la reproducción, mediante las vacunas, control de espacios de interacción para que cuando estén en celo tengan menos actividad sexual, bajo regla de ser toda medida de ultima ratio.

Justamente, un ejemplo de control reproductivo no invasivo en el caso de las aves, es la colocación de falsos huevos, porque la gallina pone huevos a gran escala cada vez que tiene su nido vacío. No obstante, al cuidar los huevos hasta el nacimiento, descuida los que salieron al último; por lo que con esta técnica se busca uniformidad en el cuidado por parte de la gallina.

En ese orden de ideas, para preservar perros y gatos se toma la propuesta de Sue Donaldson y Will Kymlicka quienes, en su libro “Zoopolis, una revolución animalista”, promulgan la idea de una convivencia sostenible entre humanos y otras especies, reconociendo en principio que domesticar fue un gran error porque se interpuso poder hacia otras especies, la cual con la evolución se ha creado dependencia de las mascotas hacía nosotros, aunque debemos buscar más espacios para su desarrollo e interacción con lo que en un futuro aunque lejano ellos equilibraran naturalmente su reproducción.

La norma, aunque bien intencionada en el artículo 13 tiene signos de coerción porque indica que es un deber de los servicios veterinarios y públicos explicar los beneficios de la esterilización. Cuando en justicia el veterinario deberá permitir la toma de una decisión informada. Este apuro por esterilizar genera daño como lo advierte el Colegio Oficial de Veterinarios de Barcelona, quienes conminan a una evaluación de cada caso. Posición similar expresada por el Colegio de Veterinarios del Perú quienes exhortan a  tener cuidado con los servicios de esterilización gratuita, pues no se cumplen protocolos sanitarios, y no son realizado por profesionales[3]. Con lo que dicho artículo busca propiciar la esterilización como medida salvadora sin tener en cuenta la decisión responsable, los casos en particular y los riesgos, siendo también anti técnico.

Otro aspecto que llama mi atención se refiere a que en las Disposiciones Complementarias plantea modificar el artículo 15 del Régimen Jurídico de Canes Ley 27596, indicando una serie de supuestos para la eutanasia de canes. Esto resulta inaceptable porque para la eutanasia se requiere de voluntad y acto médico, en tanto no se pueda conocer la voluntad del can no podría tratarse de eutanasia. Por el contrario, si desea aliviar el sufrimiento bajo un procedimiento médico, podría utilizarse la sedación paliativa, supuesto distinto.

Esta confusión de conceptos no es un tema menudo porque al desconocer la naturaleza de la eutanasia se legisla erróneamente, prueba de ello es que en nuestro país existe una Ley de Cuidados Paliativos poco difundida, a pesar que el informe de la OMS del 2018[4], menciona que los Cuidados Paliativos están reconocidos expresamente en el contexto del derecho humano a la salud; en consecuencia se impulsa la eutanasia como única alternativa , sin garantizar al universalidad de cuidados paliativos para la personas.

Se regula también la eutanasia para perros que hayan participado en peleas clandestinas y que no sea posible su “rehabilitación por agresividad”, aspecto cuestionable, porque la conducta de cualquier animal que atente a otro no es óbice para su exterminio, sino su tratamiento, aislamiento y resocialización sin importar el tiempo necesario. Esto sin saberlo es reflejo de la óptica antropoespecista, pues de que el hombre es superior y capaz de eliminar a quien vulnere sus reglas.

 Es momento de continuar la línea evolutiva hasta el reconocimiento pleno del derecho a los animales no humanos, pues partimos de considerarlos bienes, para proteger su integridad, debiendo ahora concebirlos como seres con voluntad e interés propio, sin humanizar sus conductas y construyendo espacios para su desarrollo e intimidad.

Celebro que un proyecto de ley recoja el interés sanitario de perros y gatos, pero los objetivos deben replantearse en tanto la intervención humana en sus cuerpos deben ser de ultima ratio, existiendo otras alternativas para el mismo fin.

Si se pretende luchar contra la situación de abandono y los peligros expuestos en las calles, lo urgente es que el planeamiento urbano apunte a ciudades con espacio para interacción de especies y que en nuestro trajín podamos no hacer daño, más que cuidarlos.

Es pues una muestra de la pandemia causada por zoonosis que otras especies nos reclaman los espacios que hemos invadido por codicia, rompiendo el equilibrio natural. Lo que resulta curioso es que buscamos salir de la ciudad hacia el silencio del campo, pero hacemos muy poco por preservar los lugares incólumes de cemento.

¿Será acaso que los gatos son indiferentes a las muestras de afecto humano, porque lo que hacemos con cariño para ellos puede ser hostigante? No perdamos entonces la capacidad de cuestionarnos, pero sobre todo de respetar espacio, aunque eso signifique deconstruirnos.

Wuilliam Rey Medina. Abogado por la Universidad Nacional Federico Villarreal, Maestreando en Bioetica y Derecho en la Universidad de Barcelona y Cátedra Unesco.


[1] DW Documental, ¿Se originará en Brasil la próxima pandemia? DW, Alemania, 2020, 28.25 min. [Documental].

[2] Sobre estudios de los sentimientos de animales puede verse la publicación de la BBC titulada: “5 emociones que no son exclusivas de los humanos”. Disponible en la web:  https://www.bbc.com/mundo/noticias-46116495

[3] Colegio de Veterinarios del Perú. Nota de Prensa. Disponible en web: https://bit.ly/2UjkMRd. [Consulta: 01 de julio  de 2020]

[4] Organización Mundial de la Salud. 19 de febrero 2018. Disponible en : https://bit.ly/3ozx7L0. [Consultado el 10 de enero de 2021].

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