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Congreso atenta contra la educación sexual integral

Congreso atenta contra la educación sexual integral

El Congreso busca limitar que estudiantes accedan a la Educación Sexual Integral (ESI) pese a que especialistas coinciden en que su adecuada implementación puede prevenir la ocurrencia de abusos contra menores. Esto sin tener en cuenta el aumento de violaciones hacia ellos. Más detalles a continuación.

Por Mabel Andrea Orellana Gutiérrez

miércoles 18 de mayo 2022

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En promedio, 16 menores son víctimas de violación cada día, a pesar de que, desde el 2018, la pena para violadores sexuales de menores fue endurecida.

El camino para reducir estas cifras aún es largo porque pasa por la prevención y no tanto por las sanciones, de acuerdo a expertos que advierten que el panorama puede ser aún más complejo con la aprobación del Proyecto de Ley Nº904-2021/CR, que da la potestad a ciertas agrupaciones de madres y padres, entre ellos ultraconservadores, a vetar los contenidos de los textos escolares.

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¿Cuáles son las cifras de violaciones?

En el 2018 se modificó el Código Penal luego de la aprobación de la Ley Nº30838. La medida incluyó que quienes violen a menores de 14 años sean condenados a cadena perpetua y que no puedan acogerse a beneficios penitenciarios. Las penas para violadores de menores se hicieron más drásticas, pero el número de violaciones sexuales contra niñas, niños y adolescentes (NNA) no descendió

Por el contrario, incrementó de manera sostenida y dejó un lamentable saldo de 21 418 víctimas hasta fines del 2021. Una cantidad que representa el 63% del total de los casos denunciados por este delito ante la Policía en el mismo lapso.  Es decir, en la mayoría de los casos, los agresores fueron contra los y las menores. La revisión de cifras señala que las agresiones sexuales se concentran en el rango de 12 a 17 años pese a la severidad de los castigos implementados.

Las principales afectadas, además, según muestran las cifras, son mujeres: del total de agresiones, 20 187 fueron contra niñas y adolescentes mujeres, quienes constituyen un 94% del total de víctimas menores de edad. ¿Por qué, entonces, en medio de este panorama se teme hablar de la necesidad del enfoque de género?

Asimismo, una vez más, los datos estadísticos muestran que una buena parte de los ataques sexuales son perpetrados por familiares, conocidos de las víctimas y, claro, también por desconocidos. Muchas veces no se trata de monstruos, sino de vecinos, tíos, abuelos o hasta padres. Urge proteger a las víctimas y prevenir nuevos casos.

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Importancia de la educación sexual

Especialistas en los derechos de la niñez y salud sexual coinciden en la importancia de la prevención a través de la adecuada implementación del enfoque de género en la Educación Sexual Integral (ESI), a fin de que el Estado logre proteger a las y los más pequeños de estos delitos, los cuales les generan traumas, miedos constantes y trastornos de salud mental, como depresión y ansiedad en el largo plazo.

«Esta situación no se frena porque el trabajo debe ser más allá de las penas y más allá de la sanción. El trabajo tiene que estar centrado en la prevención, incluso desde los colegios», indican los especialistas.

Por ello, la implementación de la educación sexual cumple un rol sumamente importante porque así los niños, niñas y adolescentes van a empezar a conocer su cuerpo y su sexualidad.

Aprenderán que nadie tiene derecho a tocarlos y que en estos casos pueden acudir a personas adultas y de su confianza, ya sean padres o profesores, para prevenir violaciones porque muchos casos de violencia empezaron con tocamientos. La ESI sirve para impedir que esto llegue a una situación peor, a un hecho delictivo más grave”, explica Erika Anchante, comisionada de la Adjuntía por los Derechos de la Mujer de la Defensoría del Pueblo.

Recién a mediados del 2021, el Ministerio de Educación (Minedu) aprobó los nuevos “Lineamientos de Educación Sexual Integral para la educación básica” a través de la Resolución Viceministerial Nº169-2021-MINEDU.

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Congreso atenta contra la educación sexual

Lejos de dicho razonamiento, el último 5 de mayo, el Congreso aprobó el Proyecto de Ley Nº904-2021/CR, el cual reduce el rol rector del Ministerio de Educación (Minedu) y ordena que determinadas organizaciones de padres revisen el contenido de los textos escolares sobre educación sexual e historia.

La propuesta legislativa recibió 88 votos a favor, 17 en contra y 13 abstenciones. Esta tuvo como autor a Esdras Medina, congresista de Renovación Popular y uno de los rostros visibles del colectivo ultraconservador Con mis hijos no te metas, un grupo que se opone al enfoque de género al llamarlo “ideología” y también a la ESI.

Además, el proyecto de ley tiene el objetivo de imponer que solo organizaciones de padres “inscritas en asociaciones civiles constituidas e inscritas en Registros Públicos” revisen los contenidos de los materiales educativos.

“Ellos van por la modificación de la Ley de Educación porque lo que proponen no se ajusta a esta. Buscan que solo un reducido grupo de organizaciones puedan filtrar estos contenidos.

Esta norma también se contrapone a la Política Nacional de Igualdad de Género, que dice que sí o sí tiene que existir políticas educativas con enfoque de género y la Educación Sexual Integral para prevenir la violencia y dotar de herramientas a las niñas, niños y adolescentes a fin de que puedan identificar y alertar la violencia sexual que padecen.

Muchos niños no saben que son víctimas porque no se les habla de estos temas”, advierte Ayesha Dávila, del colectivo Alianza sí podemos por la ESI.

Así, lo aprobado por el Congreso también contraviene la Constitución Política y no está alineado a los objetivos de la Política Nacional Multisectorial para Niñas, Niños y Adolescentes al 2030; el Proyecto Educativo Nacional al 2036; el Currículo Nacional de la Educación Básica (CNEB) y los nuevos Lineamientos de Educación Sexual Integral (ESI).

Asimismo, vulnera los derechos y principios estipulados en la Convención sobre los Derechos del Niño, según alerta la Defensoría del Pueblo. La institución pide al Ejecutivo la observación de esta norma.

En el debate del Congreso se oyeron argumentos cargados de estereotipos, como “no tenemos que recibir imposiciones de personas y ONG”, “se les instruye para que los profesores fomenten el aborto a las niñas”, “se les da instrucciones de cómo tener sexo anal”, entre otros que aludían a una orquestación de sinsentidos.

Lo cierto es que la evidencia muestra que el alumnado que recibe ESI desarrolla menos conductas sexuales de riesgo, reducción de embarazo adolescente y retraso en la edad de la primera relación sexual.

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Mitos y realidades

Recibir educación sexual integral es un derecho de los niños, niños y adolescentes. Además, es uno herramienta de protección y afirmación de valores y aprendizaje de aptitudes y competencias que les permitirá cuidar su salud, prepararse para la vida y contribuir a sus comunidades.

Pese a ello, aún existen opiniones adversos y oposición o que se implemente ESI en las escuelas que comúnmente se basan en mitos o en interpretaciones erróneos que no tienen un sustento científico.

Existe el mito de que la educación sexual se contrapone a la formación de los valores, pero, en realidad, es lo opuesto. La educación sexual integral tiene una orientación formativa y un marco ético inspirado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, reconocida por las constituciones políticas de muchos países.

Otro mito es que la educación sexual estimula la iniciación sexual temprana. Sin embargo, no existe base científica poro sostener esa afirmación. Todo lo contrario, una extensa revisión de estudios sobre el tema muestra que la educación sexual retraso el inicio de las relaciones sexuales y reduce los embarazos no planeados.

Se dice también que la educación sexual es hablar de sexo, pero según los estándares internacionales, la educación sexual integral va más allá de los aspectos biológicos y de las relaciones sexuales. Busca equipar a niños, niñas y adolescentes con conocimientos, habilidades, actitudes y valores que les permitan tomar decisiones informados y responsables acerca de su sexualidad, así como proteger su salud mental y su bienestar integral.

Finalmente, se dice que no es prioritario incluir en el currículo la ESI, pues no contribuye directamente en el desempeño de los y las estudiantes. En realidad, la educación sexual integral es uno estrategia comprehensiva que abarca una amplia gama de competencias, conocimientos y habilidades necesarias para que los niños, niñas y adolescentes tengan un desempeño escolar óptimo y se preparen para lo vida. Algunas de estas habilidades son el autoconocimiento, la asertividad y la autonomía.

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